Jueces y Reyes
Los títulos son la moneda de la victoria en Promised Land. Las tropas y los asentamientos son el medio; los títulos son el fin. De los 3 puntos necesarios para ganar, dos pueden venir de títulos de Juez y uno de la corona — y por eso casi toda partida gira en torno a ellos.
El título de Juez
Un título de Juez representa el dominio de una región entera, y vale 1 punto de victoria. No hay límite: un jugador puede acumular cuantos consiga.
Cómo conseguirlo
El título se compra en la fase de Adquisiciones por 10 monedas, y todas estas condiciones deben cumplirse a la vez:
- la región tiene al menos 4 asentamientos;
- todavía no hay juez en ella, y aún no tiene ciudad;
- controlas todos los asentamientos de la región;
- posees allí una aldea amurallada — se convertirá en la ciudad del juez;
- tienes un general libre que no ostente ya otro título.
La aldea amurallada elegida se convierte en ciudad de forma definitiva: nunca vuelve a ser aldea, ni aunque la región pierda asentamientos después. La única manera de eliminar una ciudad es arrasarla.
El general detrás del título
El título no pertenece al jugador en abstracto: lo lleva un general concreto. Eso tiene tres consecuencias:
- si ese general muere, el título queda vacante — no desaparece, pero deja de puntuar hasta que se cubra;
- si ese general es capturado, el título sigue valiendo su punto de victoria, pero pierde el derecho a votar en la elección del Rey;
- un general solo puede ostentar un título a la vez.
Títulos vacantes
Un título vacante se cubre en la fase de Anuncios siguiente, y quién lo cubre depende de que haya un rey:
- con un rey reinante — solo el jugador del rey nombra, y puede conceder el título a cualquier general no cautivo, incluso de su propia tribu;
- sin rey — el dueño del título nombra a uno de sus propios generales.
Si no hay nadie elegible para recibirlo, el título simplemente queda aplazado a la ronda siguiente — nunca bloquea el turno de nadie.
Perder el título
Tres cosas te quitan un título:
- conquistar la ciudad capital es conquistar el título — quien toma la ciudad en combate se lleva el título con ella, eligiendo cuál de sus generales lo asume (o dejándolo vacante, si no tiene ningún general elegible);
- arrasar la ciudad extingue el título — no pasa a nadie, sencillamente deja de existir;
- perder al dueño de la ciudad — si la ciudad se queda sin dueño, por ejemplo cuando una plaga aniquila toda la guarnición y ningún general está sobre ella, la región pierde el título y el punto desaparece.
El título de Rey
El Rey vale 1 punto de victoria y es único: hay como máximo un rey en el tablero.
Cómo se llega al trono
Hay dos caminos:
Por el objeto Ungido. Un general no cautivo que porte el Ungido es coronado automáticamente, en la fase de Anuncios, antes de que corra ninguna elección. Es el camino corto — y el que no necesita aliados.
Por la elección. Mientras haya dos o más jueces elegibles en juego y ningún rey, una elección corre en cada fase de Anuncios:
- cada título de juez cubierto y no cautivo otorga un voto a su dueño;
- cada general que porte el Profeta otorga un voto extra — y un general que sea juez y profeta vota dos veces, una por cada derecho;
- se vota por cualquier juez no cautivo, incluido el propio;
- solo los jueces pueden ser coronados: los profetas votan, pero no se eligen;
- gana la mayoría simple. Un empate en el primer puesto no corona a nadie, y la elección vuelve a correr la ronda siguiente.
Ningún turno termina mientras te quede un voto pendiente. Después todos reciben una notificación con el recuento por candidato.
Los poderes del Rey
Ser rey no es solo un punto más:
- Asesinato impune. Cuando el jugador del rey reinante juega la carta Asesino, ninguno de sus generales recibe el título de Asesino y no se suma Ira de Dios. Para todos los demás, la misma carta cuesta 1 punto de Ira y marca a un general como blanco legítimo de la Justicia.
- Inmunidad a la Justicia. La carta Justicia nunca puede tener como objetivo a un rey reinante.
- Nombramiento de los jueces vacantes. Con un rey en juego, es él quien cubre todos los títulos vacantes del tablero — incluso concediéndolos a generales de su propia tribu.
El rey cautivo
Un rey capturado conserva el título y su punto de victoria, pero pierde los privilegios mientras esté en cautiverio: vuelve a sumar Ira al asesinar, y deja de ser inmune a la Justicia. Conviene rescatarlo pronto.
Sucesión
Cuando muere un rey, el trono no queda vacío mucho tiempo:
- si algún general no cautivo porta el Ungido, es coronado automáticamente;
- de lo contrario, el jugador del rey muerto elige al sucesor entre sus propios generales, en la fase de Anuncios siguiente. Mientras esa elección esté pendiente, no corre ninguna elección de rey.
Resumen de los puntos
| Título | Puntos | Vale mientras |
|---|---|---|
| Juez | 1 por título | el título esté cubierto por un general vivo (aunque esté cautivo) |
| Rey | 1 | haya un rey coronado |
| Tabernáculo | 1 | el portador del Arca esté sobre el hexágono del Tabernáculo |
El recuento ocurre en la fase de Comprobación de Victoria, al final de cada ronda.